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domingo, 17 de febrero de 2013

El sueño de Ku

Ku siempre que sueña conmigo termina con resultados sexuales.

Fue mi primer novio. Yo tenía 14 y el 19. Estuvimos un poco más de un año juntos.

Por primera vez no pasó.

Hace unos años atrás, en una dimensión paralela, donde los colores son diferentes y la arquitectura tenía un toque gótico, vos y tu familia se mudaron a una torre de 30 pisos en el centro.
El edificio era exclusivamente para familias de mucha plata, digamos que solo para los "elegidos" de la época.
¿Cómo aparezco yo ahí? Vagando por los pasillos anchos del edificio, explorando cada piso, encontraste una escalera que llevaba pisos hacia la profundidad, hacia un sótano oscuro lleno de robots inmóviles de un solo brazo, los mismos de las cintas de montaje de fábrica, los cuales se ocupaban de la lavandería, calefacción y una carnicería. La ultima fue la que más te llamo la atención.
Yo paseaba por la ciudad disfrutando del atardecer marcado por un cielo color violeta oscuro, cuando te encontré o mejor dicho, me encontraste vos y me querías mostrar algo.
No te animabas ir más allá de la entrada del sótano  yo accedí sin problemas en acompañarte, aunque no tenia idea a donde. No tuvimos ningún problema en la entrada del edificio pero si tuvimos que dar varias vueltas para esquivar a los guardias.
Luego cuatro pisos por debajo de la tierra, lleno de sonidos metálicos distintos dimos el primer paso atravesando una puerta de color purpura rojiza.
Era toda una red de laberintos sin salida y en cada callejón había una máquina que hacia algo, ropa, electrodomésticos  muebles, artículos de adorno, etc.
Seguimos recorriendo sin parar, vos no te conformabas con nada, estabas ansiosa de mostrarme algo que me sorprendiera aun más.
Al final en las profundidades de este lugar encontramos una pared con un agujero oscuro. Te quejabas todo el tiempo diciendo que no podía ser que horas atrás este sótano no te pareció tan inmenso, que lo recorriste en unos minutos y este agujero era algo nuevo. Olía a humedad, a hongos. Se escuchaban chillidos de roedores y alguna que otra risa histérica de hiena.
Aunque no lo permitía el diámetro, pegados nos metimos adentro molestando uno al otro mientras avanzábamos.  Al salir del agujero aparecimos en la ultima estación del subte más largo de la ciudad, subimos al anden sobre el cual había unas quince personas y un guía leía un articulo sobre una catástrofe que acabo con el subterráneo, y hoy muchos años después se realizaría el primer viaje por los rieles del abandonado subte de la línea A. Nos mezclamos con la gente, y cuando llegó el vagón (un solo coche para el gran recorrido) nos metimos como si nada.
El guía nos avisó que posiblemente no veamos más un rayo de luz y con esas palabras arrancamos. Empezamos en bajada, después subíamos, la gravedad nos tiraba a la derecha luego a la izquierda, se parecía mucho a una montaña rusa diseñada por un psicópata en un tramo recto bastante ancho en sí, pudimos ver una manada de osos pardos rodeados por huesos grandes de todo tipo.
Mucho más adelante vimos gente de la calle refugiada en el subterráneo.
A veces oscurecía otras veces se aclaraba, las paredes estaban repletas por unas marcas extrañas de todo tipo de formas, incluso dibujos prehistóricos y graffiti actuales.
Otra vez la misma sensación de vuelo y tambaleo cada vez el camino se encontraba en peores condiciones y nos íbamos mas y mas en lo profundo de la tierra. el camino era más y más estrecho, era casi imposible de creer que cabíamos ahí adentro.
Desapareció todo tipo de ruido, no se escuchaba nada, ni la respiración. El tiempo parecía detenerse. Nos miramos a los ojos, yo acercaba intentando oír tu corazón vos me decías algo pero nada se podía oír. Y en esto saltamos el coche saltó, parecía arrancarse de la tierra y una fuerte luz golpeo nuestros ojos y el flujo del tiempo se normalizó.
Lentamente seguimos yendo por las angostas calles de una ciudad, estaba seguro que la conocía, todos lo estábamos hasta que intenté pronunciar algo y desperté.